Externalizar la dirección financiera no es contratar horas de asesoría. Es que alguien se responsabilice de que tu empresa sepa lo que gana, lo que va a cobrar y lo que le conviene decidir.
En una empresa grande, la dirección financiera es un departamento. Hay alguien que cierra el mes, alguien que analiza los márgenes, alguien que habla con los bancos y alguien que se sienta en el comité a decir qué se puede hacer y qué no con los números que hay.
En una pyme de entre 500.000 € y 20 millones, ese departamento no existe. Existe una gestoría que presenta impuestos, un administrativo que factura y un gerente que decide con lo que intuye. Y funciona, hasta que deja de funcionar: normalmente cuando la empresa crece, cuando el banco pide algo serio o cuando hay que repartir entre socios.
La dirección financiera externa es externalizar esa función —no las tareas, la función— en alguien que ya la ha ejercido. No sustituye a tu gestoría ni a tu administrativo: se pone por encima y convierte lo que ellos producen en decisiones que puedes tomar.
La diferencia práctica: una asesoría te dice lo que ha pasado y qué hay que presentar. Una dirección financiera te dice lo que va a pasar y qué deberías hacer al respecto.
Mes 1 — Entender. Reviso los tres últimos ejercicios, la contabilidad del año en curso, la deuda, los contratos relevantes y la estructura de costes. Al final del mes tienes un diagnóstico por escrito con lo que funciona, lo que no y lo que hay que arreglar primero. Muchas empresas contratan solo esta parte y ya toman decisiones con ella.
Mes 2 — Montar. Se define el cuadro de mando: qué cinco o seis indicadores se van a mirar cada mes, de dónde sale cada dato y quién lo produce. Se ajusta el plan contable si hace falta para que los márgenes salgan solos y no a base de Excel heroico.
Mes 3 — Rodar. Primer cierre en el nuevo formato, primera previsión de tesorería a 90 días y primera reunión de decisiones. A partir de aquí el servicio es una rutina mensual: cierre, análisis, reunión, siguiente paso.
De ahí en adelante el trabajo se vuelve menos arqueológico y más estratégico. El primer trimestre se dedica a poner orden; el resto, a usarlo.
La pregunta no es cuál es mejor, sino cuánta dirección financiera necesita tu empresa. Un director financiero en plantilla cuesta entre 90.000 € y 120.000 € al año con seguridad social y variable incluidos, y a cambio te da cuarenta horas semanales. Si tu empresa necesita cuarenta horas semanales de dirección financiera, contrátalo: te va a salir más barato que externalizarlo.
El problema es que la mayoría de pymes de este tamaño no necesitan cuarenta horas. Necesitan entre veinte y cuarenta al mes, pero de alguien con veinte años de oficio. Y ese perfil, a jornada parcial y en nómina, sencillamente no está en el mercado.
Ahí es donde la dirección financiera externa tiene sentido: pagas la función que usas, con la experiencia que no podrías permitirte a jornada completa. Tienes los rangos de precio publicados para hacer el cálculo con tus propios números.
Prefiero decirlo antes de la llamada y no después de la factura:
Si facturas por debajo de 500.000 €, casi siempre hay soluciones más baratas que resuelven el 80% del problema.
Si lo que necesitas es contabilidad e impuestos, lo que buscas es una buena gestoría, no una dirección financiera.
Si ya tienes un controller o un jefe de administración con criterio, quizá solo necesites apoyo puntual.
Si la empresa está en un concurso o en una situación límite, el perfil que necesitas es de reestructuración, no de dirección financiera ordinaria.
CFO Externa · Auditora · Economista colegiada
Economista colegiada y auditora de cuentas. Más de 250 empresas asesoradas, más de 150 auditorías realizadas y más de 14 millones de euros de financiación bancaria obtenida para clientes. Más sobre mí →
La gestoría registra lo que ha pasado y cumple con Hacienda: contabilidad, impuestos, nóminas. La dirección financiera externa usa esa información para decidir: analiza márgenes, prevé la tesorería, prepara la financiación y se sienta contigo a decidir. Son funciones complementarias, no sustitutivas. De hecho el servicio se coordina con tu gestoría actual y no exige cambiarla.
En la práctica sí: son tres nombres para lo mismo. «Dirección financiera externa» describe la función, «CFO externo» describe el rol y «CFO fractional» describe el formato de dedicación parcial. El servicio es el mismo.
El Diagnóstico Financiero 360º parte de 1.200 €. El servicio mensual continuado está entre 2.000 € y 5.000 € al mes según el alcance, y los proyectos de alcance cerrado entre 2.500 € y 12.000 €. Los rangos están publicados en la página de precios.
El diagnóstico da conclusiones aprovechables en el primer mes. Los efectos sobre la caja y el margen suelen empezar a verse entre el tercer y el sexto mes, porque dependen de decisiones que hay que tomar y ejecutar, no solo de medirlas.
Sí. El trabajo mensual es remoto y funciona igual en toda España. Hay reuniones presenciales en Barcelona y provincia, y también en Madrid.
No. Ni permanencia ni penalización. Si en cualquier momento el servicio no te compensa, se deja avisando con 30 días.
Te digo si tu empresa necesita dirección financiera o si con lo que ya tienes es suficiente. Gratis y sin compromiso.