No todas las empresas lo necesitan. Pero hay señales claras que indican que la gestión financiera básica ya no es suficiente.
Si reconoces dos o más de estas situaciones, la gestión financiera básica probablemente ya no es suficiente.
1. Facturas más pero no ves el dinero
La facturación crece pero el beneficio no mejora en la misma proporción. O directamente no sabes si estás ganando más o menos que hace dos años.
2. El banco te pide información y no la tienes
Previsiones de tesorería, plan de negocio, proyecciones a 3 años. Nadie en tu empresa sabe prepararlas con criterio financiero real.
3. No sabes qué clientes, productos o líneas son rentables
Tienes actividad, tienes clientes, tienes facturación. Pero no tienes claro cuáles de ellos generan beneficio real y cuáles consumen más recursos de lo que aportan.
4. La tesorería se gestiona mirando la cuenta bancaria
No hay previsión de tesorería real. La gestión de caja es reactiva. Te enteras de los problemas cuando ya han ocurrido.
5. Tomas decisiones importantes sin escenarios financieros
Contratar, invertir, abrir delegación, comprar un activo. Decisiones que se toman por intuición o experiencia, sin modelizar el impacto financiero antes.
6. Tu gestor hace bien su trabajo pero nadie analiza el negocio
La contabilidad está al día, los impuestos se presentan correctamente. Pero nadie te dice qué está pasando realmente en tu empresa ni qué decisiones deberías tomar.
¿No estás seguro de si te aplica?
Compruébalo en 3 minutos.
Si tu empresa factura menos de 500.000€ anuales, suele ser suficiente con un buen contable y asesor fiscal. La dirección financiera estratégica tiene sentido cuando las decisiones tienen un impacto financiero suficientemente grande como para merecer análisis propio.
Excepto en casos en que el CFO no llega a todo: estudios puntuales (reducción de costes e impuestos, análisis de rentabilidad por cliente), o para operaciones especiales (compra y valoración de empresas, fusiones, incorporación de socios, due diligence). Esos servicios se pueden contratar de forma aislada, sin necesidad de CFO mensual.
Si tu empresa ya tiene un CFO interno o un director financiero en plantilla, tampoco lo necesitas. MiCFO360 está pensado para empresas que no tienen esa figura pero sí la necesitan.
Excepto en casos en que el CFO no llega a todo: estudios puntuales (reducción de costes e impuestos, análisis de rentabilidad por cliente), o para operaciones especiales (compra y valoración de empresas, fusiones, incorporación de socios, due diligence). Esos servicios se pueden contratar de forma aislada, sin necesidad de CFO mensual.
En la sesión de diagnóstico de 30 minutos te digo con total honestidad si puedo añadir valor a tu empresa. Si no encajamos, también te lo digo.
CFO Externa · Auditora · Economista colegiada
Más de 20 años de experiencia. Más de 250 empresas han pasado por este análisis de diagnóstico financiero. Más de 150 auditorías realizadas. Más de 14 millones de euros de financiación obtenida para clientes.
Un CFO externo tiene sentido a partir de 500.000€ de facturación anual. A esa cifra, las decisiones empiezan a tener impacto financiero suficiente como para merecer análisis propio. Por debajo, suele ser suficiente con un buen contable y asesor fiscal.
No tienes que cambiar de gestor. Un CFO externo se integra con tu equipo actual: tu gestor sigue haciendo su trabajo y el CFO externo añade la capa de análisis y decisión estratégica que la gestoría no cubre.
El primer mes lo dedico a entender tu empresa desde dentro. A partir del segundo, ya tienes un cuadro de mando real con las primeras conclusiones sobre dónde está el problema y qué hacer. La mayoría de clientes del servicio de CFO externo ven resultados antes de los 60 días.
No hay compromiso de permanencia en el servicio de CFO externo de MiCFO360. Funciona sin contratos de permanencia ni penalizaciones. Si en cualquier momento no ves el valor del servicio, lo dejamos con 30 días de aviso. Sin costes de salida adicionales.
Un CFO externo y un controller son roles complementarios. El controller registra y controla; el CFO externo interpreta, decide y acompaña al propietario en las decisiones estratégicas. En empresas de hasta 20M€, es habitual que el CFO externo trabaje junto al equipo de administración sin sustituirlo.
Sí. Además del servicio mensual de CFO externo, trabajo en proyectos puntuales: preparación de una operación de financiación, análisis de rentabilidad de una línea de negocio o acompañamiento en una compraventa. En la sesión de diagnóstico sin compromiso vemos qué encaja mejor con tu situación.
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