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Blog · MiCFO360

Cómo prever la tesorería a 90 días en una pyme (sin un Excel infernal)

Por Neus Pesudo · 5 enero 2026 · 4 min de lectura

Neus Pesudo · CFO externa
Neus Pesudo
CFO externa · Economista colegiada y auditora
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Mirar la cuenta bancaria cada mañana no es controlar la tesorería. Es comprobar si sigues vivo.

Es una situación frecuente. Empresas de 2, 5 o 10 millones de facturación donde la única herramienta de tesorería es la web del banco. Si hay saldo, tranquilidad. Si no lo hay, llamadas urgentes.

El problema de ese sistema es que solo te avisa cuando ya es tarde. La tensión de tesorería que te va a ahogar en octubre se decidió en julio. Cuando la ves en la cuenta, ya no hay margen de maniobra.

Prever la tesorería a 90 días cambia eso. Y se puede montar sin sistemas caros ni un Excel de cuarenta pestañas.

Qué significa prever a 90 días

Una previsión de tesorería a 90 días responde una sola pregunta: ¿cuánto dinero habrá en la cuenta cada semana durante los próximos tres meses?

No es contabilidad. La contabilidad te dice lo que ya pasó. La previsión te dice lo que va a pasar con el dinero real: cobros que entran, pagos que salen, y el saldo resultante semana a semana.

Con 90 días de visibilidad puedes negociar con el banco antes de necesitarlo, decidir si aplazas una inversión y detectar el mes crítico con tiempo para actuar.

Los 4 datos que necesitas

Casi todo lo que hace falta ya existe en tu empresa. Solo está repartido entre la gestoría, el banco y tu cabeza.

1. Saldo actual. El punto de partida. Suma de todas las cuentas.

2. Cobros previstos. Facturas emitidas con su fecha real de cobro. Aquí está el primer error habitual: apuntar la fecha de vencimiento en lugar de la fecha en que ese cliente paga de verdad. Si tu cliente grande paga a 90 días aunque el papel diga 60, la previsión debe decir 90.

3. Pagos comprometidos. Nóminas, seguros sociales, impuestos, alquileres, proveedores, cuotas de préstamos. Los impuestos merecen atención especial: el IVA trimestral y el pago de sociedades hunden más previsiones que cualquier cliente moroso, porque se conocen con meses de antelación y aun así sorprenden.

4. Compromisos futuros. Lo que está decidido pero todavía no está facturado: ese pedido grande de material, la paga extra, la renovación del seguro.

Cómo montarlo en una tarde

Una hoja. Trece columnas, una por semana. Tres bloques de filas: entradas, salidas y saldo acumulado.

Cada semana, tres movimientos: actualizar el saldo real, mover los cobros que se han retrasado y añadir los compromisos nuevos. Quince minutos si la hoja está bien montada.

La clave no está en la herramienta. Está en la disciplina de las fechas reales. Una previsión con fechas de vencimiento teóricas es peor que no tener ninguna, porque da una tranquilidad falsa.

Las 3 señales que hay que vigilar

Con la hoja en marcha, cada revisión semanal busca tres cosas:

El punto más bajo. ¿En qué semana el saldo acumulado toca mínimo? Esa es tu semana crítica. Todo lo que negocies, negócialo antes de llegar ahí.

La tendencia. Si el saldo mínimo de cada mes es más bajo que el del mes anterior, tienes un problema de fondo que ningún crédito puntual va a resolver. Suele ser margen, no tesorería.

La concentración. Si un solo cobro sostiene la previsión de un mes entero, tu tesorería depende de la puntualidad de un cliente. Conviene saberlo antes de que se retrase.

Un caso real

Dos hermanos con una empresa de servicios de mantenimiento de 2,7 millones de facturación. Crecían cada año. Y cada fin de mes, la misma pregunta mirando la cuenta: ¿dónde está el dinero?

Montamos el cuadro de previsión y el diagnóstico apareció solo: el crecimiento consumía caja más rápido de lo que el margen la reponía, y la deuda estaba mal estructurada. Refinanciamos con ahorro en coste financiero y ampliamos la línea de crédito antes de necesitarla.

El cliente lo resumió así: «Llevábamos años mirando la cuenta corriente con ansiedad. La primera vez que vimos las previsiones nos miramos y pensé: ¿por qué no hicimos esto antes?»

Por dónde empezar

Una previsión útil necesita cobros realistas, pagos completos y una revisión periódica. Antes de elegir una herramienta, conviene comprobar qué información tienes y quién puede mantenerla actualizada.

Si necesitas preparar ese análisis para una decisión concreta, puedes contratar una previsión de tesorería. Acordamos el horizonte, los datos y las entregas según tu empresa.

Si buscas acompañamiento continuado, la dirección financiera externa permite integrar la previsión de caja con el análisis de resultados y las reuniones de seguimiento.

¿Necesitas planificar también ingresos, costes y resultados? El presupuesto anual y la previsión de tesorería pueden contratarse por separado o en una propuesta conjunta.

Agenda una sesión de valoración de 30 minutos. Revisaremos qué necesitas resolver y si MiCFO360 puede ayudarte con la tesorería y la planificación financiera.

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Haz el test de 3 minutos. Sabrás al momento cuánta visibilidad financiera tiene tu empresa y si tu problema es solo de tesorería o hay algo más de fondo.

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Preguntas frecuentes

Dudas sobre previsión de tesorería

Una vez por semana. La previsión a 90 días se revisa semanalmente: se actualiza el saldo real, se mueven los cobros retrasados y se añaden los compromisos nuevos. Con la hoja bien montada son unos quince minutos. Una previsión que se actualiza una vez al mes llega tarde a casi todo.

El beneficio es lo que ganas según la contabilidad. La tesorería es el dinero que hay en la cuenta. Una empresa puede tener beneficio y quedarse sin caja, porque cobra más tarde de lo que paga. Por eso una pyme rentable también necesita previsión de tesorería.

Para empezar, no. Una hoja de cálculo con trece semanas, entradas, salidas y saldo acumulado es suficiente para una pyme de hasta 20 millones de facturación. Lo que marca la diferencia son las fechas reales de cobro y la disciplina de revisión semanal, no la herramienta.