Mirar la cuenta bancaria cada mañana no es controlar la tesorería. Es comprobar si sigues vivo.
Lo veo constantemente. Empresas de 2, 5 o 10 millones de facturación donde la única herramienta de tesorería es la web del banco. Si hay saldo, tranquilidad. Si no lo hay, llamadas urgentes.
El problema de ese sistema es que solo te avisa cuando ya es tarde. La tensión de tesorería que te va a ahogar en octubre se decidió en julio. Cuando la ves en la cuenta, ya no hay margen de maniobra.
Prever la tesorería a 90 días cambia eso. Y se puede montar sin sistemas caros ni un Excel de cuarenta pestañas.
Qué significa prever a 90 días
Una previsión de tesorería a 90 días responde una sola pregunta: ¿cuánto dinero habrá en la cuenta cada semana durante los próximos tres meses?
No es contabilidad. La contabilidad te dice lo que ya pasó. La previsión te dice lo que va a pasar con el dinero real: cobros que entran, pagos que salen, y el saldo resultante semana a semana.
Con 90 días de visibilidad puedes negociar con el banco antes de necesitarlo, decidir si aplazas una inversión y detectar el mes crítico con tiempo para actuar.
Los 4 datos que necesitas
Casi todo lo que hace falta ya existe en tu empresa. Solo está repartido entre la gestoría, el banco y tu cabeza.
1. Saldo actual. El punto de partida. Suma de todas las cuentas.
2. Cobros previstos. Facturas emitidas con su fecha real de cobro. Aquí está el primer error habitual: apuntar la fecha de vencimiento en lugar de la fecha en que ese cliente paga de verdad. Si tu cliente grande paga a 90 días aunque el papel diga 60, la previsión debe decir 90.
3. Pagos comprometidos. Nóminas, seguros sociales, impuestos, alquileres, proveedores, cuotas de préstamos. Los impuestos merecen atención especial: el IVA trimestral y el pago de sociedades hunden más previsiones que cualquier cliente moroso, porque se conocen con meses de antelación y aun así sorprenden.
4. Compromisos futuros. Lo que está decidido pero todavía no está facturado: ese pedido grande de material, la paga extra, la renovación del seguro.
Cómo montarlo en una tarde
Una hoja. Trece columnas, una por semana. Tres bloques de filas: entradas, salidas y saldo acumulado.
Cada semana, tres movimientos: actualizar el saldo real, mover los cobros que se han retrasado y añadir los compromisos nuevos. Quince minutos si la hoja está bien montada.
La clave no está en la herramienta. Está en la disciplina de las fechas reales. Una previsión con fechas de vencimiento teóricas es peor que no tener ninguna, porque da una tranquilidad falsa.
Las 3 señales que hay que vigilar
Con la hoja en marcha, cada revisión semanal busca tres cosas:
El punto más bajo. ¿En qué semana el saldo acumulado toca mínimo? Esa es tu semana crítica. Todo lo que negocies, negócialo antes de llegar ahí.
La tendencia. Si el saldo mínimo de cada mes es más bajo que el del mes anterior, tienes un problema de fondo que ningún crédito puntual va a resolver. Suele ser margen, no tesorería.
La concentración. Si un solo cobro sostiene la previsión de un mes entero, tu tesorería depende de la puntualidad de un cliente. Conviene saberlo antes de que se retrase.
Un caso real
Dos hermanos con una empresa de servicios de mantenimiento de 2,7 millones de facturación. Crecían cada año. Y cada fin de mes, la misma pregunta mirando la cuenta: ¿dónde está el dinero?
Montamos el cuadro de previsión y el diagnóstico apareció solo: el crecimiento consumía caja más rápido de lo que el margen la reponía, y la deuda estaba mal estructurada. Refinanciamos con ahorro en coste financiero y ampliamos la línea de crédito antes de necesitarla.
Su frase la recuerdo bien: «Llevábamos años mirando la cuenta corriente con ansiedad. La primera vez que vimos las previsiones nos miramos y pensé: ¿por qué no hicimos esto antes?»
Por dónde empezar
Podrías montar la hoja tú. Pero he visto demasiadas veces cómo acaba: aguanta tres o cuatro semanas y muere en el primer mes complicado, justo cuando más falta hace. Y una previsión con fechas mal puestas o cobros olvidados da una tranquilidad falsa que sale cara.
La previsión de tesorería es parte de lo que hago cada mes como CFO externa: previsión a 90 días, cierre con análisis real y una reunión al mes para tomar decisiones con datos. Tú diriges, los números los vigilo yo.
Dos formas de empezar, y muchos de mis clientes hacen las dos:
Agenda una sesión de diagnóstico de 30 minutos. Analizo tu situación y te digo con honestidad si puedo ayudarte y cómo. Sin compromiso ni presión comercial.
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